Sucede que empezamos a vender la camioneta y después de lo que nos pasó el día de hoy, estoy convencida que cada día en este país es una aventura que nunca olvidaré. En cuanto llegué a casa busqué plasmar esto en mi blog porque lo considero importante para aquellos que quieran vender su vehículo.
Ayer recibimos una más de tantas llamadas de potenciales compradores. Era la voz masculina de una persona llamada Carlos Haché. La tomó HOmero y se notó entusiasmado cuando me contó que esta persona le había pedido que le marcara al día siguiente (o sea hoy) para ponerse de acuerdo y ver la camioneta.
El día de hoy, como estaba acordado, mi esposo habló al tal Sr. Carlos para decirle que nos veíamos a las 9:30 am en la universidad donde yo trabajo. Efectivamente, al llegar a la hora señalada, el señor referido estaba ahí.
Desde el principio se nos hizo muy platicador, haciendo gala a su nacionalidad, vio por aquí, observó por allá y todo iba muy bien. Notamos que no hacía grandes comentarios, sólo asentía a todo lo que le decíamos en la demostración de las excelentes condiciones en que está nuestro vehículo.
Yo me entretuve saludando a compañeras de trabajo cuando Homero me pidió las llaves para llevar al señor a dar una vuelta para probar la camioneta.
Pensando yo que todo marchaba bien y en orden, recibí una hora más tarde una llamada de Homero diciéndome que el señor Carlos se mostraba tan interesado en comprarla que ya incluso lo había llevado a una clínica en donde "según él" trabajaba su esposa, una tal Dra. Carmen. Tenía la intención de que ahí su esposa viera la camioneta, se convenciera de que estaba bien y hoy mismo hacer el intercambio. Así que HOmero esperaría ahí como el Sr. carlos le había pedido.
POr supuesto, la llamada dibujó una sonrisa en mi cara pues el vender la camioneta era un símbolo más de que las cosas van funcionando para el regreso a nuestro país.
Pero cuál va siendo mi sorpresa que una hora más tarde vuelvo a recibir otra llamada de mi esposo diciéndome que no tenía ningún rastro del señor. Éste había entrado a la clínica en busca de su esposa y nunca había salido. Mi esposo estacionó la camioneta y entró a buscarlo, claro, después de haber hecho llamadas a su celular para saber qué había pasado pero que el Sr. Carlos nunca contestó. Se dio cuenta que en dicha clínica no había ninguna Dra. Carmen y eso empezó a inquietarlo.
Obviamente regresó a la camioneta y emprendió su regreso a la universidad para verme ahí.
No volvimos a saber de él.
Cabe mencionar que alrededor de las 4 pm le pedí a mi asistente que llamara al celular que teníamos de esta persona y contestó un muchachito diciendo que ese celular no pertenecía a ningún Carlos y obviamente él no conocía a nadie con ese nombre. Llamamos a la clínica para investigar acerca de la existencia de una Dra. Carmen y la respuesta fue la misma: nadie sabía de ella.
No dejo de darle vueltas en la cabeza a cada una de las palabras que intercambiamos con él, todas y cada una de los gestos, de los movimientos y hasta de los pensamientos que tuve en el poco tiempo que lo ví, pero ahora lo único que estoy segura sentir es una pésima vibra de lo que sucedió.
Lo único que me queda pensar es que era un delincuente que quizá quería quitarle la camioneta a mi esposo, pero, por qué no lo hizo? qué pasó? quién es esta persona?
Debemos cuidarnos de todos y de todo. Nunca pensemos que la gente es como nosotros, honrados, honestos, confiables, y que lo único que deseamos es hacer la transacción de la forma más correcta posible.
Seguiré indagando y estudiando la situación, pues la inseguridad que me dio el salir de la universidad sola en la camioneta me lleva a pensar, en qué mundo estamos viviendo?
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María lo siento tanto =S gracias a Dios que no pasó de ahí, en el df se ha sabido de historias parecidas mucho más breves que terminan mal, bendito Dios que los libró =)
ResponderEliminarLos quiero mucho y espero que pronto encuentren a un comprador honrado y que las cosas sigan caminando bien!!!
Saludos y besos =)
NancyO